seguro de autos, la obligatoriedad

Ante las consecuencias negativas derivadas de la solvencia insuficiente de quienes desarrollan una actividad generadora de riesgos para otros, caben varias soluciones teóricas. En el ámbito de los accidentes de circulación, la solución adoptada de manera casi universal por los sistemas jurídicos reales consiste en imponer a los causantes potenciales la contratación de un seguro que cubra su responsabilidad civil -al menos hasta una cuantía relativamente elevada- con carácter previo a iniciar la actividad, en este caso, la de emplear un vehículo a motor.

Otras soluciones para mitigar el problema son conceptualmente posibles (por ejemplo, establecer un umbral de daño –no daño esperado sino realizado- por debajo del cual el causante no responde, y por encima del cual el causante pierde todo su patrimonio), aunque sus presupuestos materiales (daños estocásticos con distribuciones de probabilidad continuas, heterogeneidad de los causantes en relación con tales distribuciones, etc) y/o económicos (relaciones contractuales de los causantes potenciales con “deep pockets” ajenos), no parecen ajustarse de manera simple y coherente a los accidentes de circulación. Pueden consultarse dos artículos muy recientes que aplican tales soluciones teóricas al caso de los daños medioambientales continuados: Robert INNES, Optimal Liability With Stochastic Harms, Judgement-Proof Injurers and Asymmetric Information, 19 Int. Rev. L. & Econ., 181 (1999) y Tracy LEWIS y David E.M. SAPPINGTON, Using Decoupling and Deep Pockets to Mitigate Judgement-Proof Problems, 19 Int. Rev. L. & Econ., 275 (1999).

El seguro obligatorio de responsabilidad civil no es ninguna panacea, pero sí presenta ventajas indudables.

1.- Por definición, sirve para eliminar las ineficiencias del insuficiente aseguramiento de los conductores con aversión al riesgo.

2.- Por añadidura, reduce enormemente los riesgos de falta total de compensación para las víctimas – mucho más aún si, como sucede en el caso español, mediante el Consorcio de Compensación de Seguros se introduce un sistema de cobertura para las víctimas de conductores que han vulnerado la obligación de contratar seguro -.

3.- Además, si se parte del supuesto que la cobertura del seguro obligatorio puede considerarse, a efectos prácticos, como cobertura completa del daño esperado, la posibilidad de decisiones ineficientes acerca del desarrollo o no de la actividad peligrosa y del nivel de ésta, resulta suprimida, al menos si se supone que las primas de seguro pueden hacerse depender de los niveles de actividad practicados (aunque una dependencia perfecta no es muy plausible, sí parece claro que los niveles de actividad son más fáciles de observar, ex ante y ex post, por los aseguradores y, por tanto, pueden influir más en los precios de las pólizas).

Sin embargo, los problemas de riesgo moral que fueron mencionados en la sección anterior no desaparecen o disminuyen por el mero hecho de la obligatoriedad del seguro, ya que ésta no afecta a la capacidad del asegurador de influir o controlar el nivel de precaución de los asegurados.

De hecho, es posible probar que si los aseguradores no pueden en absoluto controlar el moral hazard, el seguro obligatorio de responsabilidad civil incluso reducirá los niveles de precaución de los conductores respecto de los ya (ineficientemente) bajos que se dan con solvencia limitada e inducirá unos grados de precaución inferiores a los que habría con cobertura de

seguro (parcial, dada la solvencia limitada) libremente elegida por los conductores o con un régimen de prohibición del seguro de responsabilidad civil: SHAVELL, On the Social Function and the Regulation of Liability Insurance, Working Paper 278, Center for Law, Economics and Business, Harvard Law School, 20 (2000) Incluso, si la exigencia legal del seguro es absoluta, es decir, la cobertura forzosa ha de cubrir el máximo daño resultante de la actividad, el nivel de cuidado que elegiría un conductor sobreasegurado de este modo, sería precisamente cero.

Esto permitiría concluir que un seguro obligatorio con Cobertura, Daño máximo – nivel de solvencia es siempre teóricamente superior a otro que exija cobertura = Daño máximo. Un sistema de seguro obligatorio del primer tipo, sin embargo, sería más costoso de gestionar.

Todo ello no permite, en absoluto, fundar un juicio global negativo sobre el seguro obligatorio de responsabilidad civil automovilística. Hay que valorar sus ventajas, en términos de compensación a las víctimas y de transferencia de riesgo, así como sopesar los costes y beneficios relativos de las alternativas disponibles.

Aunque no dispongo de estudios empíricos en la materia, mi intuición es que, con alto grado de probabilidad, las ganancias de eficiencia derivadas de la imposición del seguro superan con creces a sus posibles inconvenientes. Lo cual no quiere decir que las serias ineficiencias que suscita el riesgo moral, en especial asociado a la infra compensación de los daños, puedan echarse en saco roto.