Sillas de auto infantiles, mal uso

Los conductores que viajan con niños cometen errores al colocar los SRI en un 34% de los casos.
No probar el dispositivo de seguridad antes de comprarlo, no aprender a instalarlo correctamente o directamente no revisarlo cada vez que montamos al niño en el coche son tres actitudes que pueden ocasionarnos problemas en caso de sufrir un accidente mientras viajamos con nuestros hijos.
Estas son las conclusiones del VII estudio que se sitúa en el marco de colaboración entre JANÉ y racc.
Investigación que úne a ambas empresas desde el 2003 entorno a la movilidad y la seguridad vial infantil.
El VII Estudio RACC-JANÉ se centra en identificar las malas prácticas en el montaje de los SRI, la instalación del niño y determinar las consecuencias de estas malas prácticas a través de la realización de ensayos en laboratorio que replican los casos de mal uso teniendo en cuenta su frecuencia y lesividad.
El estudio se llevó a cabo en zonas de ocio, colegios y hospitales para comprobar en persona qué costumbres tenían los usuarios, y si suponía una mala práctica en materia de seguridad infantil.
A continuación, se escogieron los cuatro casos más frecuentes y se simularon mediante crash tests, para registrar los daños que se producen.
Errores más frecuentes:

Del estudio se puede concluir que, en general, las familias españolas se preocupan de comprar o conseguir sillas de seguridad para que los pequeños viajen seguros, pero el problema es que no siempre estos sistemas están bien instalados.
Además un 10% de los progenitores admiten que a veces circulan con niños/niñas sin un SRI a bordo y un 36% de las sillitas observadas presentaba algún tipo de mal uso del SRI por parte de los padres (mala colocación del niño y/o mala instalación del SRI).
Los errores más comunes según su frecuencia y el riesgo de lesiones en caso de accidente son: -Cinturones mal guiados en el grupo 0+ (0-13 kg.) que pueden provocar, en caso de accidente, lesiones de gravedad en la cabeza.
-Arnés holgado en el grupo I (9-18 kg.) que pueden provocar, en caso de accidente, lesiones de gravedad en la cabeza.
-Cinturón holgado en el grupo II y III (15-36 kg.) que pueden provocar, en caso de accidente, lesiones de gravedad en la cabeza y torso.
-Cinturones mal guiados en el grupo II y III (15-36 kg.) que pueden provocar, en caso de accidente, lesiones de gravedad en el torso.
Simulación en Crash Tests: La simulación de accidentes mediante los crash tests mostró cómo llevar los cinturones mal guiados puede provocar lesiones graves de cabeza en el grupo 0+ (sistemas para niños de 0 a 13 kg); lo mismo sucedería en caso de accidente con un arnés holgado en una sillita del grupo I (de 9 a 18 kg), y con un cinturón holgado en el grupo II (de 15 a 36 kg).
A las lesiones de cabeza se suman las de torso en los sistemas de tipo III (también para menores de 15 a 36 kg) este error produciría lesiones exclusivamente en el torso.
JANÉ Y EL RACC recomiendan: Probar el sistema de retención antes de comprarlo: Sólo un 23% de los que hacen la prueba cometen errores a la hora de que los menores a su cargo lo usen, cifra que se eleva hasta un 36% cuando se adquieren sin haberlos evaluado adecuadamente.
Lamentablemente, sólo un 18% de los encuestados afirmó haber probado la sillita antes de instalarla definitivamente en su coche.
Antes de cada trayecto, siempre deberiamos de revisar si está instalada correctamente y ajustarla de nuevo al niño.
El informe recuerda que los criterios a tener en cuenta a la hora de elegir sillita son el peso y la talla, no la edad.
También recomienda a los padres que conciencien a sus hijos de la importancia del sistema de retención para que colaboren al instalarse en él.
Además, estos sistemas deben revisarse con cierta frecuencia.
El RACC y JANÉ recomiendan el sistema ISOFIX por haber sido aquel con el que se han encontrado menos errores; siendo también el más fácil de instalar.